Mantener una página web tiene varias partidas, y conviene separarlas porque se pagan a quien corresponde y con ritmos distintos. Unas son de terceros y van a tu nombre; otras son el trabajo de mantenerla. Nuestro mantenimiento no tiene tarifa publicada: depende de qué tienes ya pagado, de cómo está hecho tu sitio y de cuánto lo cambias.
Al comparar cotizaciones, pregunta dónde se guardan las copias y si alguna vez han probado restaurarlas, si las actualizaciones se prueban antes de aplicarlas, qué cuenta como cambio pequeño y cuántos entran, qué pasa si el sitio se cae un domingo, a nombre de quién están el dominio y el hosting y cómo se cancela. Dos cotizaciones con el mismo nombre pueden cubrir cosas muy distintas.
La nuestra va con precio fijo y detallada: qué incluye, cada cuánto se hace cada cosa y en cuánto tiempo se atiende cada tipo de solicitud. Es una cuota mensual sin cargo inicial ni contrato a largo plazo, y lo que no está en la propuesta no aparece después en una factura. Estas son las partidas del costo de mantener una página web: